Los recordatorios que reducen las ausencias
Una cita olvidada es un hueco perdido y un paciente en lista de espera. Así se evita con un recordatorio puntual.
El hueco estaba ocupado. El paciente no llegó.
Las 15:00 de un jueves, la consulta espera a un paciente con cita desde hace semanas. No se presenta. Ese mismo hueco se le había negado a otra persona, que se quedó en lista de espera. Nadie lo hizo con mala intención: sencillamente, la cita se pasó de la cabeza.
Entre la cita y la visita pasa demasiado tiempo
Una cita cogida semanas antes se olvida con facilidad, y cuando los planes cambian falta una forma sencilla de avisar. El resultado es un hueco bloqueado que nadie puede usar: un doble perjuicio, para la consulta y para quien espera un sitio.
Un recordatorio puntual, una cancelación fácil
El asistente envía un recordatorio antes de la visita, por el canal que el paciente ya usa. Si no puede venir, cancela con un mensaje, y el hueco vuelve a estar disponible a tiempo para asignárselo a quien está en lista. Menos huecos en la agenda, menos llamadas para confirmar.
Secretaría IA
El recordatorio que libera el hueco para quien espera.
En el canal que se lee de verdad
Un recordatorio por WhatsApp se abre; un correo, muchas veces acaba ignorado. El asistente llega al paciente donde ya está, así la confirmación o la cancelación llegan a tiempo, no cuando el hueco ya se ha perdido.
Recordatorios, tres canales
horas de cobertura, cada día del año
«No quiero inundar a los pacientes de mensajes»
Un recordatorio no es spam: es un servicio. Un mensaje, en el momento justo, con la posibilidad de confirmar o cancelar en un toque. Tú decides cuántos y cuándo; el asistente los envía con puntualidad y con el tono que elijas.
Agendas más llenas, listas más cortas
Reducir las ausencias no exige penalizaciones: muchas veces basta con recordar en el momento justo y facilitar la cancelación. Cada hueco liberado a tiempo es un paciente de la lista de espera al que se atiende antes.